la furia naranja de Chávarry

¿Has visitado el LUM - Lugar de la memoria?

Publicado: 2018-05-15

¿Has visitado alguna vez el LUM - Lugar de la memoria, la tolerancia y la inclusión social? 

Si hay algo que hemos comprobado y sentido al visitar el LUM, es el esfuerzo y ejercicio de objetividad que claramente realizan para describir los hechos de violencia ocurridos en el Perú entre los años 1980 y 2000, tomando como base documentos, informes, denuncias y testimonios registrados, todos ellos provenientes y elaborados por instancias oficialmente designadas para tales propósitos.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional (CVRN) es hasta el momento el único trabajo oficial serio que se ha elaborado para visibilizar y registrar los hechos de violencia ocurridos en dicho periodo, que fue iniciado por el movimiento subversivo Sendero Luminoso, seguido posteriormente por el MRTA y el grupo paramilitar Rodrigo Franco. Una de las conclusiones y razones poderosas a las que arribó la CVRN en su informe final, fue que gran parte del surgimiento de la violencia y de los terribles delitos cometidos contra la población civil inocente, como consecuencia del enfrentamiento entre los grupos alzados en armas contra el ejército y la policía, ha sido el grado de menosprecio, irrespeto, racismo y estigmatización practicada contra poblaciones y grupos humanos sociales considerados vulnerables, sea por su condición económica, idioma, sexo, edad, orientación sexual o ubicación geográfica de lejanía respecto de las ciudades o pueblos más conocidos de nuestro país.

En ese sentido, si hay algo que en estos últimos años hay que reconocerle al LUM (además de sus funciones de resguardo de memoria) es el enorme esfuerzo que viene realizando para sumar programaciones de corte académico, cultural e incluso artísticas con el propósito de visibilizar y afirmar el derecho a la cultura propia de los diferentes pueblos del interior del Perú que sufrieron las consecuencias del periodo de violencia en el que se vieron involucrados a la fuerza, con el propósito de escuchar sus voces, cantos, de resanar heridas y mirar el futuro con esperanza y dentro de una cultura de paz.

No podemos taparnos los ojos ante una cruda realidad: la mayoría de víctimas entre los años 1980 y el 2000, tres de cada cuatro personas, eran quechua hablantes o hablaban alguna otra lengua nativa, solo ese dato nos pinta una realidad cruel de lo que realmente ocurrió en nuestro país. Muchas de sus denuncias hasta hoy no tienen atención o sencillamente se encuentran ignoradas por parte de una sociedad que todo indica no ha aprendido aún a asimilar con madurez y mirada crítica necesaria lo ocurrido en dicho periodo.

La condena a los delitos y violaciones a los derechos humanos debe ser igual de repudiable y condenable si de por medio existen inocentes asesinados o ejecuciones extrajudiciales, si hay violaciones sexuales o matanzas contra población civil, sean estos ejecutados por delincuentes terroristas de Sendero Luminoso, del MRTA, por el grupo paramilitar Rodrigo Franco o por miembros del ejército o de la policía nacional que deshonraron el uniforme que la patria les confió.

Toda esa realidad requiere hablar con claridad, nos guste o no nos guste. Esa es la función de un espacio como el LUM, que a nuestro entender, reiteramos, viene trabajando con ahínco, profesionalismo, alta sensibilidad y esfuerzo claro de objetividad.

No permitamos que posiciones sesgadas y cargadas de sensacionalismo traten de enlodar el trabajo que viene desarrollando un espacio de memoria de tanta trascendencia como el LUM. La indiferencia sólo ocasionará que las heridas sigan abiertas. Hoy en pleno siglo XXI se requiere una mirada sensible, pero a la vez, crítica y sin sesgos, que nos permita sacar lecciones de nuestra dolorosa historia reciente.

Vaya nuestra solidaridad e identificación con quienes vienen dirigiendo el LUM en estos últimos años, pues reconocemos en ellos la realización de un trabajo de memoria, cargado de sensibilidad, de inclusión y visibilización en diferentes campos de la información, tarea y deber que como estado debimos asumir y realizar hace mucho tiempo.



Escrito por

Jinresocialarte

Hijo de padres, abuelos y bisabuelos Cajamarquinos, bella tierra norteña que llevo en la mente y el corazón, junto a la patria toda.


Publicado en

Jinre

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