la furia naranja de Chávarry

"LA MÚSICA CRIOLLA" y el señor Pedro Suárez Vértiz

Publicado: 2018-07-09

Hace pocos días un amigo me compartió un artículo titulado: LA MÚSICA CRIOLLA", escrito por el Sr. Pedro Suárez Vértiz, que la verdad, no había leído ni sabía de su existencia y que fue publicado en la Revista SOMOS del diario El Comerio. 

No dudo que esta publicación haya tenido una buena intención, pero en ese propósito y luego de leerlo con atención, no pudimos dejar de notar algunas cosas que creemos, al menos, merecen algún apunte, por salud cultural...

Veamos:

Dice el autor del artículo: Para los que confunden el tondero y la marinera, la diferencia está en su repetitivo TUNDETE de guitarra.

Hasta donde entendemos, la diferencia entre la “marinera” y el “tondero” no radicaría en el denominado “tundete”, como señala el señor Suárez Vértiz. Hasta donde sabemos, el “tundete” podría ser considerado como el sonido de la base rítmica del “valse” en su primigenio tiempo adoptado de ¾ (con clara herencia de la "mazurka", o sea, de compás ternario), es por eso que a esos valses antiguos se los suele llamar: "mazurkeados"; o sea, hablamos de ese tiempo imaginario del “triángulo musical”: “Tun-de-te / Tun-de-te / Tun-de-te”. Tomando en cuenta esto último, es claro señor que el tiempo de un “valse”, difiere tremendamente de una “marinera” o “tondero”.

Por otro lado, el “Toro mata”, hasta donde sabemos, señor Suárez Vértiz, no es un “festejo”. Lo decimos porque llama poderosamente la atención que usted diga: El festejo, por su parte, está clarísimamente definido en el tema 'Toro mata'….

Hasta donde entiendo, una de las primeras versiones que se tienen de un “toro mata” se lo debemos a Rosa Mercedes Ayarza quien en 1930 registró una que, más que un "festejo", se identifica como un “lamento”. Adicionalmente, una de las versiones más conocidas es la que realizó “Perú Negro”, pero en una suerte de “landó”, y no de "festejo", cuya autoría se auto atribuye don Carlos “Caitro" Soto. No obstante, hoy ya sabemos que existen varias versiones de “Toro mata” como las registradas por William Tompkins. Es por todas estas versiones distintas en letra, mensaje y contexto histórico, que incluso se ha llegado a considerar al “Toro mata” como un "género" musical, más que como una canción, sentencia que también sostenía la destacada musicóloga Chalena Vásquez, recientemente fallecida.

El resto del artículo apela a un conjunto de generalidades que no es necesario puntualizar. Para terminar, sólo diremos que todos deberíamos entender que hay  apelar al sentido común y entender que para hablar de "algo" debemos de informarnos más sobre ese "algo", máxime, si está vinculado a tu patria, y más aún, si tiene relación con tu "oficio", pues de lo contrario, lo que estaríamos haciendo es correr el riesgo incrementar mayor desorientación o desinformación al tema.

Debo señalar, con sensatez, que los datos que me permito alcanzar no constituyen pues ninguna novedad ni mucho menos un descubrimiento y menos debería  serlo (eso creemos) para una persona que se dedica a la música ya con cierta experiencia.

Al leer el artículo indicado, publicado en uno de los diarios más importantes del Perú como es El Comercio (aunque no por eso, el de mayor credibilidad), me preguntaba ¿Y es que nadie ha dicho nada al respecto? Y digo esto porque no es difícil recordar que en nuestro país el chauvinismo peruano suele activarse de manera inmediata y virulenta, lanzando el grito al cielo para temas como el pisco o el fútbol. No quiero imaginar qué hubiera pasado (y lo digo adrede para alborotar el patrioterismo de algunos) si este artículo lo hubiera escrito un “chileno” o un “boliviano” ¡Mamita! Seguro ya habríamos pedido la intervención de la cancillería o solicitado la emisión de una Carta de Protesta Diplomática y hasta el retorno de nuestro embajador, por esta desinformación cultural. Y ni qué decir del "loquerío" que se habría armado en las redes sociales, apelando a lo peor de nuestros insultos.

Pero, "por suerte", lo escribió el señor Suárez Vértiz.

"Y nada, pues..."

(*) Adjuntamos de manera íntegra el artículo en referencia escrito por el Sr. Suárez Vertiz, publicado en la revista SOMOS del Diario El Comercio.

Aquí el enlace: "Sobre la música criolla", por Pedro Suárez Vértiz

"Sobre la música criolla", por Pedro Suárez -Vértiz  
Nuestra identidad nacional está estrechamente ligada al sonido de las guitarras y el cajón
Pedro Suárez Vértiz
07.11.2017 / 09:00 am
Mediante resolución suprema del 18 de octubre de 1944, el presidente Manuel Prado Ugarteche estableció el Día de la Canción Criolla para el 31 de octubre. Desde entonces esta festividad se celebra anualmente. El objetivo es recordar las riquísimas consecuencias musicales que trajo la llegada de los españoles a América. Y un poco de eso es lo que haremos a continuación.
La mezcla de manifestaciones europeas, indígenas peruanas y de esclavos africanos es precisamente la génesis de nuestra música de bandera. Pero ojo, esta no es un género en sí, y eso es algo en lo que muchos se confunden. Como parte de la música criolla se considera al vals peruano, al huaino, la marinera norteña, el festejo, el canto de jarana y el tondero. Esos son los géneros. Recuerden que criollo significa ‘hijo de europeo nacido en America’.
Para los que confunden el tondero y la marinera, la diferencia está en su repetitivo tundete de guitarra. Martha Hildebrandt describe el tundete como aquel “sustantivo masculino que expresa el ritmo ternario, tocado generalmente en guitarra, que poseen piezas musicales como los valses criollos”. El festejo, por su parte, está clarísimamente definido en el tema Toro mata, el cual relata la subordinación de los negros. ‘Caitro’ Soto, en El duende de la música peruana, habla sobre Toro mata y dice: “Hacerle el quite es sacarle la suerte al toro, pero por ser el torero un negro, le quitan mérito diciendo que ‘el color no le permite hacerlo’. Por eso decían que el toro había muerto de viejo”. 
Así, la cultura de nuestro país está fuertemente relacionada con esta música –como también con la comida–. Cabe decir que existen muchísimos exponentes de nuestro criollismo. Entre ellos José Escajadillo, Arturo ‘El Zambo’ Cavero, Eva Ayllón, Chabuca Granda, Lucía de la Cruz, Cecilia Bracamonte, Bartola y Óscar Áviles, más conocido como la primera guitarra del Perú. Y esos son solo los medianamente antiguos y contemporáneos, pues desde hace siglos se viene componiendo y cantando. Tanto así que existen miles de canciones anónimas a las que se considera como la ‘guardia vieja’.
A pesar de los múltiples instrumentos utilizados en la ejecución de música criolla, como la guitarra, el piano y hasta el saxofón –el cual ha ganado reconocimiento gracias a profesionales como Jean Pierre Magnet–, existe uno que merece explicación aparte: el cajón peruano. El infaltable en toda jarana, recital o concierto y que proviene de la música afroperuana. Su invención es muy curiosa y representa el espíritu y la razón de ser de la música criolla. Se dice que a los esclavos africanos aquí se les prohibió el uso de sus tambores, pues la Iglesia católica los consideraba un instrumento pagano. De esta manera, todo tambor fue quemado, dejando a los africanos sin qué tocar. Ellos se vieron obligados a buscar otra alternativa y es así como se topan con las cajas de madera en las cuales se enviaba mercadería como frutas. Estas emitían sonidos percutivos parecidos a los de sus tambores y así apareció el famoso cajón peruano. Aquella teoría de que eran los cajones de los veladores es falsa. Hoy en día el cajón permanece intacto. En España le agregan cuerdas de metal dentro para generar mayor resonancia. Pero esa ya es una variación para relacionarlo sonoramente con el flamenco.
El Día de la Canción Criolla, finalmente, tiene la paradójica suerte de compartir fecha con Halloween. Esta última es una celebración mundial que mediáticamente disminuye el impacto que debería tener nuestra festividad. Quizá si se celebrase en un almanaque distinto, los jóvenes tendrían más chance de acceder, consumir y disfrutar de la música criolla, andina y afroperuana. Miremos siempre hacia dentro y dejémonos enamorar por semejante tesoro.

Escrito por

Jinresocialarte

Hijo de padres, abuelos y bisabuelos Cajamarquinos, bella tierra norteña que llevo en la mente y el corazón, junto a la patria toda.


Publicado en

Jinre

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