Ojo con el proceso disciplinario

jaime guardia en su casa. año 2018. foto: karla páez

Jaime Guardia, un legado invalorable

Publicado: 2018-07-16

La partida de don Jaime Guardia Neyra cierra un ciclo invalorable, insuperable en la historia de la música peruana, y en particular, del charango peruano. 

No soy ningún autorizado para hablar de la trascendencia de su vida como músico, compositor, investigador, recopilador, como maestro de aulas y trabajador incansable por la afirmación de nuestras culturas. Por tanto, sólo deseo rememorar algunas pequeñas cosas:

Habiendo ya escuchado su trabajo desde muy joven, conocí personalmente a don Jaime el año 1988 cuando se presentó en San Marcos. Mi acercamiento no pudo ser más que de inmenso respeto, con la emoción de quien está frente a una leyenda viva de la cultura de nuestra patria.

Con el tiempo, tuve la suerte de compartir algunas anécdotas personales y otras junto a Manuel Acosta Ojeda, con quien lo unía una amistad sólida, de hermanos. Un día, recuerdo, saliendo de una presentación en San Juan de Miraflores, regresé con él y terminamos la madrugada en una pollería del distrito de La Victoria; cuando salimos, todos los taxistas decían reconociéndolo: “Yo lo llevo don Jaime”. “Hay que comer para estar bien”, decía siempre, y la madrugada, luego de aquel pollo reparador, continuó. En otra ocasión puntual, nos fuimos M.A.O., Jaime Guardia y Yo a un "chifa", donde charlamos y cantamos hasta que se nos fue la noche; luego de cerrar el "chifa", decidimos llegar al "Queirolo" de Lima, donde ni bien nos sentamos, llegaron de todas la mesas incontables muestras de cariño, y desde lejos, todos levantaban la mano y decían: “para ustedes, maestros”; y es que casi todos reconocieron a don Jaime y don Manuel, a quienes, no los abandonaba jamás el buen humor cuando estaban juntos, con un trato casi de chiquillos; los cantos siguieron tras las muestras de cariño.

Habría mucho por contar de ese privilegio de conocerlo, con intermitencia, es cierto, pero siempre muy entrañable. Tiempo después, el acercamiento logró afianzarse cuando con Los Cholos, M.A.O. y otros maestros del charango peruano, entre quienes estaban Jesús Alvarado, Justino Alvarado, Roberto Teves, Avelino Rodríguez, etc. se impulsó el denominado Instituto del Charango Peruano, época de la cual quedó como testimonio un bello álbum con sus charangos y voces: "El sentir del charango peruano", prologado por Manuel Acosta Ojeda. Aquellas jornadas nos permitieron afianzar una amistad diferenciada con el maestro, quien incluso llegó a confiarnos versos recopilados y la cariñosa atención a nuestro modesto trabajo.

De aquellos años recuerdo una anécdota muy especial: Un día visitando a don Jaime en su casa con Los Cholos, desde muy temprano, cantamos y charlamos por varias horas, créanme, de manera muy hermosa. Para entonces, nosotros habíamos culminado la grabación de su tema: “Madrecita linda”, y aquel día comenzamos tocarla juntos, Los Cholos y don Jaime. Cuando empezaba la parte cantada, don Jaime, que ya había escuchado el disco, me dice: “cántala tú”, y ante la sorpresa no me quedó más que cantarla. En ese instante, don Jaime comienza a hacerme la "segunda voz", créanme, no lo podía creer, estábamos tocando juntos uno de sus mayores temas y el maestro ahí haciéndome segunda voz; terminando la primera estrofa y sintiendo el peso de su grave voz dando soporte a la mía, con un sentimiento que no podría describir, al iniciar la segunda estrofa, sencillamente no pude más y me eché a llorar. No pude seguir cantando, la emoción me rebasó, me gobernó; fue demasiado.

Con los años, la vida nos regaló la oportunidad de compartir escenario muchas veces con Los Cholos y hasta viajar realizando algunas giras donde realizamos conciertos de manera conjunta, sobretodo, en la selva peruana (Iquitos y Pucallpa), experiencia que reforzó los lazos de amistad y que será siempre un honor rememorar.

Con jaime guardia en arequipa. primer festival del charango peruano.
foto: tidú pérez


Don Jaime ha paseado su arte como pocos, por casi todo el mundo y durante toda su vida, jamás abandonó esa sentencia que un día le dijera don José María Arguedas cuando terminó su presentación en un coliseo de Lima y que él siempre recordaba: “Nunca dejes de cantar así, muchacho, nunca dejes de cantar como en tu pueblo… ese es tu canto; no hagas caso a los empresarios o comerciantes porque te pedirán que cantes de otra manera, te pedirán que cambies… nunca dejes de cantar como se canta en tu pueblo”. José María Arguedas, el gran novelista peruano, le llegaría a dedicar luego una de sus obras cumbres: “Todas las sangres”.

Don Jaime Guardia nació en la Villa de Pausa, en lo que antes era la provincia de Parinacochas, al sur de Ayacucho. Pero es en 1985 que se crea la Provincia de Páucar del Sara Sara, siendo que a partir del 2011, el distrito de Pausa, tierra de don Jaime, pasa a ser la capital de esta nueva provincia. “Pausa” es el nombre que da origen a una de las agrupaciones más legendarias y trascendentes de la música tradicional de esta zona, conformada y fundada por don Jaime Guardia, Jacinto Pebe y Luis Nakayama: “La lira pausina”, agrupación con la que realizó un maravilloso trabajo de recopilación de temas de esta región que quedaron plasmados en varias producciones musicales.

Don Jaime llegó a ser director de lo que hoy conocemos como la Escuela Nacional de Folklore José María Arguedas, que gracias a su gestión lleva ese nombre, y de la que también fue docente. Junto a José María Arguedas, realizó trabajos de campo recopilando (grabadora en mano) cantos tradicionales de origen indígena y mestizo, material que también obra en los archivos de esta casa de estudios. De igual modo, don Jaime fue maestro de escuela, trabajando por muchos años en el pueblo de Ollantaytambo, en el Cusco, donde también realizó un trabajo de recopilación como parte de su estadía.

No alcanzaría el tiempo para hablar de su increíble trayectoria, sólo podemos decir, que pocos como él han entregado su vida para afirmar los lenguajes musicales tradicionales del Perú; a él le debemos la afirmación del charango peruano como parte indesligable de la tradición musical de nuestra patria; con su partida se cierra un ciclo cultural que será difícil de emular: más de 70 años de trayectoria musical indetenible e indeclinable lo convierten en un peruano de extraordinaria relevancia en la historia cultural de nuestra patria, y creemos con sencilla convicción, también en la historia del charango a nivel mundial.

Ojalá los peruanos, músicos o no, caigamos en cuenta de la trascendencia de su obra, de la importancia para afirmar una parte importante de las personalidades culturales que coexisten en nuestra patria. No se ha ido un músico solamente, se ha ido un hombre que respetó con amplitud las distintas vertientes musicales tradicionales nacidas de nuestros pueblos, se fue una persona que al margen de las burocracias, trabajó como pocos por afirmar la belleza de nuestros gestos, músicas y cantos, un ser que demostró con su charango y voz, que tenemos derecho a reconocernos en nuestras diversas personalidades culturales, que debemos sentir orgullo y respeto por lo que nos pertenece y nace desde el interior de las venas de nuestra patria. Don Jaime, hay que decirlo, jamás fue ni recibió la designación como "Marca Perú", una prueba de que su gran obra, es a la vez una lección para quienes trabajan por la cultura.

La sombra que proyecta la ausencia de estos grandes hombres, de estos seres de increíble transcendencia musical, humana y artística, nos sigue rodeando. Que su ejemplo sirva para entender que estamos en el deber de luchar por una patria con voz propia, digna, y por ende, justa.

Aquí quedan tus trinos y tu voz como abrigo para la soledad que hoy sentimos al verte partir, amauta Jaime Guardia Neyra.

Gracias por tu obra genial, maestro.

Jaime guardia. en su casa, 2018.
foto: karla páez avilés



Escrito por

Jinresocialarte

Hijo de padres, abuelos y bisabuelos Cajamarquinos, bella tierra norteña que llevo en la mente y el corazón, junto a la patria toda.


Publicado en

Jinre

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