la furia naranja de Chávarry

Muchos como "Letona"

Publicado: 2018-09-12


La Sra. Úrsula Letona es congresista fujimorista y como muchos otros, evidencia ausencia de indignación, de capacidad critica y notoria inconsciencia sobre nuestra historia reciente.

Cuando Fujimori empezó su régimen (1990), Letona, como tantos otros que hoy efusivamente defienden a Alberto Kenya Fujimori Fujimori, era una niña y apenas tenía trece (13) años.

Letona, como otros, seguro nunca ha sentido asco ni indignación por tanto robo a nuestro país, ni por los sobornos a congresistas, como tampoco por los asesinatos extrajudiciales, los secuestros, los descuartizamientos e incineraciones (en hornos) de personas en el Sótano del SIN (donde Fujimori vivía) o por la compra de canales de televisión, de jueces, de funcionarios, etc. que ocurrieron en la denominada Salita del SIN.

Cuando la dictadura fujimorista empezó su declive - «dictadura» porque cerró el Congreso y quebró el sistema democrático - la hoy congresista Letona, como otros peruanos, recién cumplía veinte (20) añitos, y cuando Fujimori huyó al Japón para renunciar vergonzosamente a la presidencia del Perú, tenía recién veintitrés (23) añitos. Cuando Fujimori mandó a la «M» al Perú y decidió postular al senado japonés por un partido de ultraderecha, Letona recién cumplía veinticuatro (24).

Ella, como tantos otros, creció y se formó leyendo la «prensa basura» inventada por Fujimori y Montesinos y tal vez pensó que eso era lo «normal», que así era la vida, que esa era la forma correcta de «gobernar» un país.

La cúspide, la época cumbre de los crímenes y robos cometidos por el «fujimonstesinismo» y el Grupo COLINA, la agarró chiquilla, «mocosa», «chibola» y seguro con una postura muy inconsciente frente a la corrupción de Fujimori que ya se denunciaba desde entonces. Tal vez por eso ella hoy se muestra (como tantos otros) muy efusiva, atrevida, denotando una supuesta «autoridad» y con aguda incontinencia verbal, porque con seguridad, se tragó ese «cuentazo» inventado por los antepasados de los «fujitrolle's», de que «el chinito Fujimori no sabía nada», que «era inocente», que «el malo fue Vladi, pero el 'chinito', no»; se convenció, como muchos otros, que el delincuente Fujimori condenado a veinticinco (25) años de prisión, por ladrón y por financiar a un escuadrón de asesinos, es «el mejor presidente de la historia del Perú».

La congresista Letona, como muchos otros, seguro se siente muy orgullosa de haberse formado generacionalmente entre «Talk Shows» y «Diarios chicha», entre «Laura's Bozo», «Magaly’s Medina» y «Aló Gisela’s», entre «Siki Siki Siki Zaa’s» y «cómicos imitadores» que servían a la dictadura como Carlos Alvarez, y entre «No sé quién y No sé cuántos» programas más…. desconociendo seguro que esas programaciones fueron «teledirigidas» y hasta financiadas con dinero robado al Estado peruano desde el Servicio de Inteligencia Nacional -SIN.

Ese grado de inconsciencia seguro le hace creer a Letona (y a otros como ella) que Fujimori y el partido fujimorista son ¡lo máximo! Y por eso aceptaron aquella coyuntura nefasta de robo y crimen que hasta hoy defienden con pasión. Así la criaron, como muchos otros, creyendo que los únicos «valores» que existen en la vida, son aquellos que se compran y venden en la «bolsa».

Letona seguro creció pensando que era «normal» llevar varios cientos de kilos de cocaína en el avión presidencial o que traficar y vender miles de armas (fusiles AKM) de manera clandestina a las FARC, era tal vez un acto ¡admirable! o que matar a jóvenes estudiantes arrodillados con un tiro en la nuca y luego quemarlos y enterrarlos con cal de manera clandestina, era un acto ¡digno de orgullo! ...tal vez creció pensando que a una madre de familia no le duele un hijo desaparecido a manos de soldados de su propia patria, tal vez creció pensando que toda esa miseria moral era «lo más normal del mundo».

Letona, al igual que otros como ella, tal vez creció pensando que así era la vida, que eso era lo correcto y que por eso hoy poseen una supuesta «autoridad moral» para hablar de corrupción y tildar de «corruptos» a otros, y que con ellos, no es la cosa.

Pienso. Todo ello se sustenta en una inconsciencia extrema, en una crianza social irresponsable, retorcida, que hace ver lo nauseabundo, como fragancioso.

Salvo mejor parecer.


Escrito por

Jinresocialarte

Hijo de padres, abuelos y bisabuelos Cajamarquinos, bella tierra norteña que llevo en la mente y el corazón, junto a la patria toda.


Publicado en

Jinre

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