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HÉCTOR CHUMPITAZ y el sucio fujimorismo

Publicado: 2021-05-18


Héctor Chumpitaz tal vez sea el jugador más respetado de toda la historia del fútbol peruano. Además de un ser enorme jugador y admirado capitán de la selección peruana que asistió a tres mundiales y ganó una copa América con Perú, no hay persona que no reconozca su don de caballero y  noble ser humano. Era una autoridad en la cancha y fuera de ella, sencillo, de poco hablar, pero dueño de una solvencia y seguridad impresionante que nadie podría atreverse a cuestionar.

Sin embargo,  hubo dos personas que no respetaron al ídolo de todos los peruanos y que aprovechándose de su caballerosidad, lo involucraron en un proyecto sucio, asqueroso, para lavarle la cara a la dictadura que ya se encontraba desprestigiada por sus robos y asesinatos: Los condenados Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori. Ellos entregaron 30,000 dólares ilegales al capitán, sabiendo que lo enlodaban, que lo manchaban, simulando ayudarlo para una campaña como regidor de deportes. «Yo no sabía nada de política, yo sólo quería ayudar con lo único que sé hacer: jugar al fútbol y por eso, deseaba apoyar a la niñez y la juventud; era lo único que quería hacer», dijo el gran capitán en el juicio y, todos, todos los peruanos que lo vimos jugar y lo respetábamos, le creímos, no dudamos al escucharlo,  porque sabíamos de sus virtudes y caballerosidad. Tamaño acto miserable, ocasionó que don Héctor Chumpitaz fuera «sentenciado» por el Poder Judicial a tres años de prisión domiciliaria, una pena injusta para el ídolo del fútbol. En esa sucia trama también estuvieron involucrados Absalón Vásquez (Que hoy es parte del equipo de Keiko) y Hurtado Miller (el corrupto primer ministro de economía de Fujimori); ambos, también fueron sentenciados.

Ese es el sucio, nauseabundo, asqueroso, mafioso, tramposo, miserable fujimorismo. Esa banda delincuencial que jamás respetó ni a las personas más honestas y nobles de este país. Esa fue la dictadura de la que Keiko Fujimori fue su «primera dama» hasta llegar a graduarse de cuasi delincuente, imitando la conducta de su padre y de su tío quienes purgan una condena de 30 años de cárcel.

Defender la camiseta, defender la democracia, querido jugador, querido deportista, no es defender a los miserables que la embarraron, que la denigraron, que nos robaron, que asesinaron, que torturaron, descuartizaron, que incineraron personas en el horno de los sótanos del SIN (¡demencial!). No es defender a quienes engañaron, traficaron y se aprovecharon de las buenas personas de este país.

Ponte la camiseta de la dignidad, no de los criminales que deshonraron la patria, no de las cínicas que hoy mismo defienden esa sucia dictadura mientras pesan sobre ella varios juicios por lavado de activos, por dirigir organizaciones criminales y por financiarse con el narcotráfico.

Quítenle la «blanquirroja» a quien no la merece. Sigan el ejemplo de quienes la honran, no de quienes la ensucian con sus crímenes.


Escrito por

Jinresocialarte

Hijo de padres, abuelos y bisabuelos Cajamarquinos, bella tierra norteña que llevo en la mente y el corazón, junto a la patria toda.


Publicado en

Jinre

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